Haydée Milanés, la canción con sentido





Su voz, matizada fundamentalmente con cadencias soul, pop y brasileras, nos hace partícipes del milagro desde el comienzo. Su figura, su manera de integrarse al show, envuelta por las luces azulosas del escenario, nos advierten, como un claro presagio, que lo que acontecerá será de algún modo diferente: las puertas a otra manera de apreciar la canción están abiertas. Haydée lo consigue, ya sea con el respaldo de una banda, o la discreta complicidad del piano, extendiéndonos una invitación bien difícil de rechazar.
Para los que seguimos su carrera desde los comienzos no nos ha sorprendido del todo descubrir como la madurez ha ido redondeando su talento interpretativo, y como a un mismo tiempo, su capacidad creadora ha encontrado nuevos espacios de expresión en el campo de la composición musical con temas de excelente factura.

La música - enmarcada lamentablemente en un ambiente muchas veces hostil para el propio artista- ha visto sacrificados muchos de sus valores más auténticos en pos de las ambigüedades de un mercado en el que ‘triunfar’ o alcanzar el ‘éxito’ -por lo general- implica plegarse a leyes estrictamente de ‘compra y venta’. Cuando impunemente el artista ha dejado de ser tratado por las grandes compañías como un ente creador para convertirse en objeto puramente generador de ganancias, trabajos como el de Haydée son de agradecer.




Su segundo disco -recién editado por el sello japonés ‘Caramba’- incluye una de sus incursiones por la sala ‘Cobarruvias’ del teatro ‘Nacional’ de La Habana. Sumergidos como estamos en un mundo cada vez más globalizante -donde las letras con sentido, las melodías bien elaboradas, plenas de riqueza armónica se echan en falta- el arte de Haydée Milanés seguirá siendo bien recibido.