Daisy Ortega, 'La diosa de ébano' del bolero cubano...



Cuando la voz profunda de Daisy Ortega comenzó a escucharse en las descargas filineras de la Habana de los primeros años sesenta el mundo parecía sonreír.

Cuando un bolero, en su cálido estilo, se deslizaba por la penumbra de los clubes nocturnos, el público (que muy pocas veces se equivoca) encantado además por el magnetismo de su hermosa figura, se arremolinaba en largos aplausos.


Mientras que la prensa, en sus espacios dedicados a la bohemia, difundía sus presentaciones, los shows de televisión le brindaban sus sets y las ofertas de algunas casas discográficas ya comenzaban a aparecer, la joven se ilusionaba soñando con seguir el rumbo trazado por aquellas artistas que tanto admiraba: Freddy, Moraima Secada (su inolvidable madrina) y Elena Burke. Y por qué no hacerlo si poseía todo el talento del mundo para triunfar haciendo lo que para ella aún sigue siendo imprescindible como respirar: cantar, y compartir su arte.

Daisy Ortega vive en la Habana y el agradable recuerdo de aquellos primeros años en los escenarios -que ahora atesora en numerosos recortes de prensa, propaganda y fotos- le sigue a todas partes resguardándole el alma. Lo que sucedió después -a veces- prefiere no recordarlo. Poco tiempo faltó para que la política cultural entronizada por la efervescente 'revolución' desarticulara todo el sistema de estrellas en Cuba: radio, prensa y sellos independientes fueron 'nacionalizados'. Después, fruto de la centralización, las mal llamadas 'evaluaciones artísticas', la extrema politización de las programaciones culturales y la muerte súbita de clubes y cabarets, darían el tiro de gracia a talentos como el de esta singular cancionera.

Es una gran suerte compartir con ella este pequeño espacio y dejarnos llevar por la emoción con que se entrega al cantar y que mucho, muchísimo, tiene que ver con el dolor y la intensidad con que ha discurrido su vida todos estos años. Daisy Ortega, desde una inolvidable tarde en La Habana, la ciudad que la vio nacer como artista y a la que aún le regala sus mejores momentos, nos regala su feeling especial.

Réne Espí. Octubre 2010. Madrid