Dile a Catalina, de Arsenio Rodríguez, interpretada por Irakere con Cuní y Chapotín



1973. Irakere levanta el vuelo. Y lo hace con una explosiva vegetación de ritmos y sonoridades, donde tienen cabida el siempre vanguardista jazz de los metales y teclados cubanos, aunados a una revitalizada percusión afrocubana.

"Del Cielo a Mi Vida" - Habanabierta


Video Clip "Del Cielo a Mi Vida", tema de Luis Barbería recogido en el primero de los cuatro maxisingles, que bajo el título "1234", Habanabierta nos tiene apuntito de degustación. Cocinado con los ingredientes de la buena bossa y aderezado al gusto cubano, el tema se grabó en Madrid y cuenta con la colaboración de Carmen Paris.

Roberto Faz y Roberto Espí - Comprensión (bolero) Cristóbal Doval


René Espí

Tres patrones fundamentales indentificaron la llamada 'era de los conjuntos' en Cuba, corriente sonera que cobró fuerza a partir de los primeros años de la década del cuarenta: el conjunto de Arsenio Rodríguez (fiel a la raíz afroide y montuna); el conjunto 'Sonora Matancera' (crisol mulato de la rumba matancera con la guaracha) y el conjunto 'Casino' (estructuralmente apegado a las figuras y armonías del jazz norteamericano).




Célebres fueron los arreglos que para este último produjeron, en diversas etapas de su trayectoria, músicos como Alberto Armenteros (estilista del 'sonido casino', con un timbre bastante cercano al trompetista norteamericano Harry James); el Niño Rivera, tresero y arreglista 'autodidacta', y compositor de altos quilates; Frank Emilio Flynn, Manolito Menéndez, Ñico Cevedo, Peruchín, Paquito Echevarría, Pepé Delgado, entre muchos más. Todos estos talentosos arreglistas, sumado a la calidad de sus instrumentistas, convirtieron al conjunto 'Casino' en una de las agrupaciones progresivas de su tiempo.

Cristóbal Doval, contrabajista del 'Casino' durante catorce años, pertenece a una importante generación de compositores cubanos que -para los primeros años de los cuarenta- introducía variaciones novedosas en la estructura del bolero. Junto a contemporáneos como Bobby Collazo, Julio Gutiérrez, René Touzet, Juan Bruno Tarraza, y otros muchos, integró esa corriente antecesora que inevitablemente desembocó en el 'feeling'.

No es casual que los primeros grandes éxitos que colocaron compositores como José Antonio Méndez y César Portillo de la Luz en el gusto popular de finales del 40, e inicios del 50, se dieran a conocer a través de las versiones del conjunto 'Casino', grabadas para el sello Panart, en las voces de Roberto Faz, Orlando Vallejo, y Roberto Espí.

No fue una época fácil para estos grandes creadores, hoy convertidos en clásicos. Sus canciones, consideradas demasiado 'líricas', con letras en extremo 'complicadas', no eran bien vistas por algunas casas discográficas entonces. Si nos situamos en el contexto social y cultural de finales de los años cuarenta en Cuba descubrimos que un posible éxito dependía de letras fáciles, de contenido a veces marginal, y melodías mucho más sencillas que las que proponían César o José Antonio en sus comienzos. Sin embargo los incomprendidos compositores encontraron en el conjunto 'Casino', justo lo que andaban buscando: 'Comprensión'. A pesar del empeño de los poderosos emporios discográficos las obras del feeling triunfaron en las victrolas cubanas con el conjunto 'Casino'.

Volviendo al tema de esta crónica: 'Comprensión', cabe la anécdota de que este bolero fue incluido en una sesión de grabación del 'Casino' para la Rca Victor como 'relleno' pues faltaba un tema para completar un disco. Las voces de Faz y Espí le pusieron sentimiento y, como en música nada está establecido, se convirtió en suceso de la noche a la mañana.