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Mostrando entradas de diciembre, 2008

La historia de Longina de Manuel Corona

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No le conocí aunque me hubiese gustado. Como tampoco conocí a Longina O’Farril –aquella hermosa mujer negra que en 1918, en casa de María Teresa Vera, inspiró una de las canciones más bellas y sublimes de la historia de la música popular cubana. Hablamos de un trovador, Manuel Corona; y hablamos de su inmortal canción, Longina, convertida en clásico cubano e interpretada, a lo largo de sus más de 90 años de existencia, por generaciones de artistas de todas las épocas.


Contemporáneo y amigo de otros grandes, Sindo Garay, Rosendo Ruiz, Pepe Sánchez, María Teresa Vera, Manuel Corona nació el 17 de junio de 1880 en Caibarien, cuidad de pescadores de la costa norte de Cuba.

Sus apuntes biográficos hablan de que a los 11 años se mudó junto a su familia a la capital del país, donde trabajaría como tabaquero, aunque su sueño de ser músico pronto tomaría forma.

Dicen también que de muy joven viajó a Santiago de Cuba y allí dio sus primeras brazadas trovadoras. Incorporado a la bohemia artísti…

Sobre el Danzón - Figuras en danza

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Textura, Elegancia, Movimiento, Musicalidad. Sonoridad, de viento. Piano, flauta, clarinete, violines, contrabajo, trombón...como instrumentos. Hermanado en el compás con la Habanera, el primer Danzón conocido,"Las Alturas de Simpson". Se intérpretó el 1 de enero de 1879 en el Liceo de Matanzas. Su paternidad se le otorgada a Miguel Failde y Pérez. Y desde entonces pura evolución.

A comienzos del siglo XX continúa el mestizaje. Le vemos renacer incorporando elementos musicales de otros géneros cubanos. José Urfe, en 1910, consigue su revolución: inserta, en su parte final, un montuno de son. Luego daría a luz el Cha Cha Chá.

Este es el danzón. Baile criollo surgido de la contradanza francesa. Música para el hombre y la mujer. Para que bailen pegados; para que intimen; para que se enamoren sobre la pista del salón marcando figuras sin apenas desplazarse. Suaves, sensuales, elegantes, moviéndose en cortos espacios, dejando que surjan las caricias, sin apenas moverse de un cu…