Rolando Laserie - Las Cuarenta

Cabrera Infante decía que era el segundo mejor cantante cubano, después de Benny Moré. Un exceso quizás, aunque, no cabe duda que fue una de las grandes voces que dio Cuba al mundo de la música.
Nació en Santa Clara y allí daría sus primeros pasos como timbalero, llegando a sustituir a Miguelito Cuní en una presentación de la orquesta de Arcanio y sus Maravillas en la ciudad.
En 1946, ya en la Habana, trabajó como percusionista en la orquesta de los Hermanos Palau, hasta que ingresó como timbalero y voz de coro en la Banda Gigante de Benny Moré.
Fue Ernesto Duarte el primero que le dio crédito como cantante. Éste, junto a los hermanos Álvarez Guedes, copropietario del sello discográfico Gema, le grabaron sus primeros temas como bolerista, en los que se aprecia ya un estilo interpretativo propio. Su primera grabación, Mentiras tuyas, de Mario Fernández Porta, es prueba de ellos. A una voz cadenciosa, llena de matices, se le suma sus grandes dotes de intérprete, abierto a la improvisación y al intercambio permanente con el público. Su primer single llegaría en 1957, y con él Laserie se convierte en un ídolo con título propio: "El Guapo" o "El Guapachoso" de la canción cubana.
Quizás la grandeza de Laserie estuvo en que supo interpretar que la música cubana debía su grandeza a su capacidad de asimilar las riquezas de otras músicas y beber de ellas para crear la suya. Y esta visión le dio alas al atrevimiento constante de enfrentarse a mitos musicales, rasgando los cánones establecidos y dándoles su propio sello. Lo hizo con Lágrimas Negras y lo haría con la antológica grabación de ‘Las Cuarenta’, tango de Francisco Gorrindo y Roberto Grela, que envuelve de cubanía, respetando música y letra.
Después del triunfo de la revolución Rolando Laserie cogería el camino del exilio. Marchó a Miami y allí continuó su carrera musical. Murió en un hospital de Coral Gables, Florida el 22 de noviembre de 1998 luego de una serie de complicaciones cardíacas.

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