Alejandro Gutiérrez - Quito, septiembre

René Espí. Cuando la descarga avanza, cuando se desdibuja imperceptible esa ínfima frontera entre noche y madrugada, invariablemente, le pido al Ale este tema maravilloso que descubrí hace ya unos cuantos años en La Habana.



Estrenábamos siglo y milenio y esa infinita ciudad nuestra y de todos, repartida molecularmente en todo el planeta, ahora cobra otro color, otro matiz, si la rememoro escuchando este bolero escrito e interpretado maravillosamente por su autor.

Si en este Madrid, noctámbulo, guerrero, multiétnico, y a ratos frívolo, la gente se debate entre el insistente fantasma de una 'crisis mundial' acechante y prefabricada, nosotros los cubanos, a nuestra manera, nos debatimos entre las memorias de una ciudad -labrada a fuego y músicas en el alma- que nos permite, aún en la distancia, seguir perteneciéndole por caminos diversos, respirándola en la lejanía de sus poros de salitre y calles derruidas, reconstruyéndola en un promisorio afán de nuevos y mejores tiempos.

La Habana es posible cuando Alejandro regala canciones como esta.

'Quito, septiembre' es una declaración de principios, aunque podría ser también el encabezamiento de una carta de amor, sin dejar de ser -cómo no- un bolero trazado desde el alma y para el alma. Es desafuero, recogimiento interior, temblor, poesía echando a volar desde lo más hondo de ese gran poeta que es Alejandro Gutiérrez.

Al escribirla siguió los enunciados de tantos trovadores que lo antecedieron en el arte de trocar emociones en música y poesía. Pero creo que lo que la hace especial, por sobre todas las cosas, es que 'Quito, septiembre' nació siguiendo el pulso de su corazón latiendo por primera vez en tierras ajenas, allá por 1996 en Ecuador.

Al escuchar este tema constatamos -una vez más- la certeza de lo sublime, de eso que llamamos en Cuba 'feeling', o 'trova', que más que géneros son estados de ánimo, actitudes ante la vida.

Con un paisaje dibujado con letra y melodía....las hojas alfombran el parque, ya nada será como antes.......el trovador nos tiende esta invitación, contaminándonos de sentimiento. Incitándonos a ser protagonistas de esta canción cualquier tarde, noche, o madrugada, donde quiera que nos sorprenda el amor, o el desamor.

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